Nuestro acompañamiento, fiel y silencioso, ha suscitado innumerables muestras de gratitud que llegan desde distintos rincones, confirmando que nadie debería recorrer este proceso en soledad.
«Gracias por estar conmigo».
«Me alegro mucho que se preocupen de los que pusimos las manos en el arado y no pudimos con él. Gracias por pensar en los que somos consagrados sin congregación».
«Les felicito por la iniciativa. Soy sacerdote que ha pedido dispensa ministerial hace varios años y en este tiempo he vivido el abandono por parte de mi diócesis, mi padre espiritual y el presbiterio. Es muy duro, quizás lo más duro de haber dado el paso en coherencia a este nuevo estado de vida. Ya no hablemos del trabajo y las trabas para tenerlo en dignidad. Por este medio doy gracias a Dios por vuestra asociación».
«Agradezco a Dios y a ustedes por una labor tan noble y necesaria. Dios les bendiga».
«Yo también fui carmelita descalza (del 91). Admiro tu fortaleza y tu valor para denunciar las cosas que están mal en la vida consagrada. Siempre me preguntaba qué hay de todas las personas que salen, pues es cierto, la Iglesia no se ocupa de ellas. Es muy triste. Qué bueno que la Asociación Extramuros que fundaste se ocupa de ello. Cuentas con mi oración, Dios te siga bendiciendo y concediendo toda la luz y fortaleza para seguir adelante en tu grandiosa labor».
«Gracias hermana por esta noble tarea. Soy un ex fraile carmelita, uruguayo, pero viví 40 años en Argentina, he ayudado a muchas ex religiosas y religiosos que les han dado la espalda… Ahora mi ministerio lo ejerzo en Uruguay, pero voy a poner a varias personas en comunicación de esta página y de su video… GRACIAS DE CORAZÓN Y QUE JESÚS TE DÉ SU SABIDURÍA Y FORTALEZA».
«Gracias por este espacio. Dios las bendiga».
«Hola, soy de Argentina y quería agradecerles por todo lo que hacen ya que me sentí muy identificada con sus palabras».
«Me parece muy bien que hayáis formado la asociación, pues, aunque yo siga en contacto, sé de otras hermanas que su salida fue traumática y con mucho dolor».
«Hola, me ha dado alegría conoceros. Yo hace casi 40 años que dejé el Opus Dei después de haber sido numeraria 10 años, me casé, tengo 7 hijos y soy feliz, pero aún a veces tengo dolor y heridas por situaciones vividas. Bueno, un abrazo grande y animaros a que deis apoyo y consuelo a mucha gente buena».